La iluminación de los escaparates

La iluminación es fundamental en todo escaparate. No sólo sirve para mejorar la visibilidad de los productos expuestos en la farmacia sino también para crear atmósferas, decorar y hacer más atractivos los artículos. Con la iluminación se pretende ante todo conseguir un nivel de luz adecuado al uso que se quiere dar a cada espacio, que dependerá de las actividades o cometidos que en él se lleven a cabo. Un buen uso de las técnicas de iluminación puede hacer que escaparates pequeños parezcan más amplios y atractivos.



Conceptos básicos

1. Iluminancia: es la cantidad de flujo luminoso emitido por una fuente de luz que incide, atraviesa o emerge de una superficie.

2. Luminancia: es la cantidad de luz que recibe una superficie.

3. Lux: el lux es la unidad de medida de la iluminancia o nivel de iluminación. Según las recomendaciones internacionales, la exposición de productos debe encontrarse en niveles de iluminancia de entre dos mil y cinco mil luxes.

3. Sombras: la sombra es la intercepción de la luz por un objeto opaco y su tratamiento es fundamental para generar volúmenes.

Una iluminación general diluye la sombra y la elimina y la iluminación unidireccional acentúa los relieves de las figuras.

Cómo aplicarlos

Para sacar máximo provecho de la luz del escaparate se tendrá en cuenta:

1. Localización: las condiciones de luz natural del escaparate se deben tener en cuenta antes de diseñar un escaparate. Cuando la luz natural es abundante será necesario emplear más luz artifical para destacar los productos que si el escaparate estuviera en lugar con poca luz.

2. Tamaño del escaparate: los escaparates de gran tamaño necesitan más iluminación que los pequeños. En caso de tener escaparates contiguos de distinto tamaño habrá que iluminarlos de forma diferente para evitar deslumbramientos.

3. Cantidad de luz: es fundamental evitar los destellos, ya que alejan a los clientes.

4. Tonos: los productos con tonos oscuros absorben más luz, lo que significa que precisan de más iluminación.

5. Temperatura: hay que evitar el contacto directo de los productos con la luz. Además de para evitar el riesgo de deterioro o incendios en el escaparate, porque cuando se extrae un producto del escaparate y está caliente el cliente tiene la percepción de deterioro, ya que se piensa que el calor estropea y el frío conserva.


Luces para todos

Tipos de luces y bombillas empleadas para una buena iluminación.

Cálidas: son aquellas que emiten una luz con un perfil de color donde predominan los colores amarillo, naranja y rojo.

Frías: en estas luces dominan los verdes y azules.

Total: se emplea para iluminar un espacio mediante un sólo punto de luz colgado en el techo. Puede doblarse la cantidad de luz si ésta se refleja sobre un espejo, una pared o techos blancos.

Puntual: ilumina una zona concreta mediante lámparas o puntos lumínicos específicos.

Incandescentes: bombillas empleadas para recrear ambientes cálidos.

Los focos incandescentes se usan en luminarias convencionales como una iluminación general.

Halógenas: luces indicadas para el uso decorativo. Hacen que los colores resulten más nítidos para resaltar objetos y acentuar elementos arquitectónicos.

Fluorescentes: luces frías para usos prolongados.

Leds: sistema de iluminación indicado para fachadas y la ambientación de exteriores.

Los productos más importantes deben primar en el escaparate y estar bien iluminados. Es un error utilizar el escaparate para dar salida a productos difíciles. El cliente busca novedades.

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